Creemos que es importante ofrecer unas cuantas pinceladas sobre cómo aplicamos nuestra filosofía al trabajo terapéutico para que de esta forma podáis conocer un poco más cómo entendemos en Hylé un proceso de tratamiento psicológico y valoréis si os puede resultar un marco adecuado para poder afrontar vuestras dificultades concretas.

Como TRabajamos

Para nosotros, cada caso – al igual que cada persona – es único y por tanto diferente: es imprescindible para el buen desarrollo de la terapia que el profesional pueda comprender cómo la persona que tiene enfrente entiende el mundo que le rodea, y aceptar incondicionalmente su visión particular de la vida. Entendemos el proceso terapéutico como una colaboración entre expertos: el psicólogo como especialista en técnicas psicoterapéuticas y el cliente como el mayor especialista en sí mismo y sus procesos psicológicos.

Establecer una buena relación de cooperación entre estos dos actores en un clima de confianza es esencial para llegar a un buen resultado. Por ello, pensamos que es imprescindible ofrecer a la persona un espacio libre de prejuicios o valoraciones, un lugar donde se sienta lo suficientemente cómodo como para poder hablar con libertad de todo aquello que le preocupa, sin estar sujeta a evaluación o escrutinio ajeno.

En Hylé no trabajamos con etiquetas clínicas ni empleamos manuales de diagnóstico psicológico: creemos que en cada terapia estamos ante una persona diferente con un problema particular, y que diagnosticar una patología determinada a partir de un manual no sólo no tiene mucho valor terapéutico, sino que puede ser perjudicial. Preferimos evitar que pueda llegar a pensar en sí misma como alguien trastornado, con una “enfermedad” que tiene determinados síntomas: es un paso previo para actuar según esta etiqueta y convertirse en prisionero de ella. Nuestro “proceso de diagnóstico” es por tanto compartido y acordado con el cliente; entre ambos identificamos y definimos el problema y el tratamiento para su resolución.

En esta concepción del tratamiento, partimos de una visión positiva de las personas: es el propio cliente quien posee la capacidad para modificar la situación, ser el protagonista de su propio proceso de cambio y evolución para superar aquello que le mantiene atascado y seguir creciendo y desarrollando su potencial.

A la hora de abordar bloqueos o dificultades, nos centramos en el aquí y el ahora de la persona. Es decir, con lo que trae a la consulta, que es lo que le preocupa en el momento presente. Esto incluye también aquellos temas del pasado que están pendientes de resolver, ya que afectan al presente en las formas de actuación, sentimientos o pensamientos relacionados con el problema y que nos impiden avanzar. Y por supuesto, las expectativas y proyecciones de futuro que supongan una preocupación presente. Pero siempre que estén relacionados con la situación actual.

Estos principios básicos por los que nos guiamos proceden principalmente de dos fuentes: en primer lugar, de la filosofía que inspira el modelo de la Psicología Humanista, por lo que hemos incluido un breve comentario sobre sus características y las principales escuelas humanistas que utilizamos en la terapia. Entendemos la psicología como un conocimiento integrador, y por ello tratamos de buscar aquellas terapias y técnicas que creemos que pueden ser útiles para las personas que pasan por nuestra consulta. En segundo lugar, del Código Deontológico de la profesión, donde se marcan las pautas éticas que el psicólogo ha de seguir en el ejercicio de la misma, y que en todo momento se basan en el respeto a la persona, la búsqueda de su beneficio y la evitación de cualquier tipo de daño.