AreteHylé (ὕλη) es una antigua palabra griega que significaba literalmente “madera” o “leña” y que Aristóteles reutilizó para designar la materia en genérico. Así, Hylé pasó a referirse a la “materia primordial” que todas las personas compartimos, aquello de lo que está hecho algo…en definitiva, lo que subyace. Esta materia puede ser transformada al revelarse y pasar de una realidad potencial a manifestarse en un resultado concreto. La hylé de una escultura sería así el bloque de mármol de la que está hecha. La de un árbol sería la semilla, que ya contiene la potencialidad de llegar a ser árbol.

Un par de miles de años después, el movimiento de la Psicología Humanista recoge este concepto aristotélico en su creencia en la capacidad del hombre para desarrollarse en todo su potencial, partiendo de esa materia prima que todos poseemos, y que al menos para nosotros va algo más allá del cuerpo. Aquella “madera” griega de la que las personas estamos hechas reside en nosotros, en ese todo formado por nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, pensamientos y emociones y que nos hace humanos. Es por esto que pensamos que cada uno de nosotros ya dispone de lo necesario para crecer de la forma que creamos más adecuada. Y por tanto, también para superar las dificultades que se nos presentan en el recorrido vital, en un proceso de descubrimiento de lo que podemos ser.

Nosotros compartimos esta visión positiva de las personas y de su tendencia natural a buscar una buena salud mental. En definitiva, creemos que la capacidad para solucionar nuestros bloqueos reside en realidad en nuestro interior; simplemente hay momentos en que nos angustiamos tanto que no podemos encontrarla. Por ello, porque nos gustaría contribuir a esta labor de reconocer y encontrar esta materia original de la que surge el potencial de cada persona, es por lo que elegimos este nombre para nuestra consulta.