AUTOESTIMA

La autoestima es a grandes rasgos la valoración afectiva que hacemos de nosotros mismos. Cuando nuestra autovaloración es muy baja y tenemos una opinión muy negativa sobre nosotros se suele reflejar en problemas. Tanto en nuestra relación con el mundo exterior como en nuestro diálogo interno.

No es magia, simplemente tendemos a comportarnos como lo que creemos que somos. Si me identifico con una persona torpe, tonta o no merecedora de afecto, así es como me presentaré ante los demás. Las otras personas seguramente captarán esa información que envío y me tratarán como creen que debe hacerse con alguien como yo. Esta retroalimentación no hará más que confirmar esa idea preconcebida tan dañina y de esta manera se sostiene el ciclo de malestar.

Este funcionamiento repetitivo suele derivar en problemas de relación, exceso de timidez y aislamiento, carencia de habilidades sociales, malestar interno o ideas catastróficas de incapacidad o culpabilidad. Lo que limita mucho la vida de la persona que lo sufre. En general presentarán dificultades para establecer relaciones personales en pie de igualdad, desarrollar una carrera profesional como probablemente querrían, se verán sobrepasados ante situaciones estresantes y evitarán la exposición al contacto con los demás a costa de mucho sufrimiento. Las respuestas que pone en marcha una persona con baja autoestima a todas estas problemáticas suelen ser de retirada o defensa: tienden a responsabilizarse de los eventos negativos y achacar a la suerte los positivos, que por supuesto verán como puntuales e inmerecidos.

Nuestra Terapia para la autoestima

Afrontamos la terapia de estos casos desde varios frentes:

  • Ayudar a mejorar aspectos como las habilidades sociales, que permitan conseguir logros cotidianos que contradigan su mala autoimagen. Vamos a aprender a “crearnos buena suerte”.

  • Acompañar en el análisis del origen de esta visión limitadora y contrastarla con la realidad de la persona para cuestionarla. ¿Seguro que eres así? ¿Cómo te convenciste de esto?

  • Fomentar la capacidad de dar y recibir afecto, tanto a los demás como a sí misma, como base de la construcción de una autoestima más realista y positiva. Los humanos somos fábricas de afecto, vamos a poner la cadena en marcha.

En el fondo se trata de poner en marcha un proceso de redefinición personal. De revisarse uno mismo desde otro punto de vista y redecidir sobre cómo conducimos nuestra vida. Es una reconstrucción de nuestro propio yo, en ocasiones puede resultar difícil o larga, pero los resultados valen la pena.

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