AYUDA – PREGUNTAS MÁS FRECUENTES

La sección de ayuda está pensada para responder a las dudas más habituales que pueden surgir antes de tomar la decisión de acudir a la consulta de un psicólogo. Aunque creemos que también pueden ser de utilidad para cualquier persona que ya tenga experiencia o simplemente curiosidad, ya que por desgracia aún hay muchos tópicos vigentes distorsionados sobre nuestra labor profesional.

En pocas palabras, cuando nos encontremos en un estado de bloqueo o malestar psicológico que no podemos resolver por nuestros propios medios. Sea un hecho externo o nuestro estado de ánimo, buscar ayuda profesional es una alternativa que podemos utilizar.

No, en absoluto. Acudir al psicólogo no implica estar loco ni que te vayan a encontrar un trastorno que desconocías. Pero sí tiene que ver con un buen cuidado de nuestra salud mental. Si vas al médico cuando enfermas o al abogado cuando tienes un problema legal, la terapia puede solucionarte un problema psicológico.

Es una decisión importante, así que imprescindible asegurarse de que es un profesional colegiado y reglado y que cuenta con la titulación necesaria. Busca referencias si es posible. Llama y pregunta todas tus dudas sobre cómo trabaja y si está capacitado para ayudarte. Incluso puedes probar una primera visita para ver si te transmite una buena sensación de confianza.

Es sencillo: se trata de sesiones de entre 45 minutos y hora y media de duración en las que el psicólogo y los clientes trabajan para solucionar un problema. Se basa en el diálogo franco y abierto y en crear un espacio seguro. Es posible que el terapeuta te implique en algún ejercicio o técnica o te sugiera tareas fuera de la consulta. No te asustes, no puede obligarte a realizarlas, aunque siempre te las propone por un buen motivo. Pregunta en caso de duda.

Pues bastante activo, porque de tu implicación en la terapia dependerá el grado de éxito de la misma. ¿O esperabas que lo hiciera todo el psicólogo? Tu motivación por el cambio y la voluntad de afrontar aquello que menos te gusta de ti son elementos esenciales. No te preocupes, la otra mitad la ponemos nosotros.

Depende. Del tipo de problema, de tu implicación y apertura al cambio, de la capacidad del terapeuta o de la calidad del vínculo. De todas formas, no estarás años y años en terapia, en general en 15 sesiones se pueden ver cambios notorios si todo va bien.

Numerosos estudios confirman la eficacia de la psicoterapia, mucho mayor que un tratamiento ambulatorio o únicamente basado en pastillas. Factores como la capacidad y experiencia del terapeuta, la actitud del cliente y la calidad del vínculo pueden favorecer la resolución del problema.

El proceso de cambio personal no es lineal: en ocasiones y dependiendo de las circunstancias podemos experimentar retrocesos puntuales. No nos pongamos nerviosos; es importante valorar los avances conseguidos y recordar que tenemos a nuestro psicólogo siempre a mano.

Hay situaciones en terapia que nos pueden resultar incómodas o complicadas de manejar. Vamos a intentar responder a las más comunes.

  • El psicólogo no me gusta o no estoy conforme con lo que me dice. La mejor opción antes de cambiar de terapeuta es decírselo. Seguramente se haya dado cuenta por sí solo, y además es importante que tenga esa información. Con total libertad, no estás obligado a nada.
  • El psicólogo me cae muy bien, quiero ser su amigo. El inverso del anterior, pero la solución es la misma. Díselo sin problemas, sabréis qué hacer.
  • La terapia no avanza. Sientes que hay un atasco y no evoluciona: piensa si no hay algo que no has comentado o si tu psicólogo esté bloqueado. Sea lo que sea, coméntaselo. Si no puede ayudarte más, debe derivarte a otro especialista.
  • Tengo que irme fuera una temporada. Pacta con tu psicólogo sesiones de mantenimiento, presenciales o por Skype. Si va a ser mucho tiempo, mira si te pueden derivar a un profesional allá donde estés.
  • No puedo seguir pagando. Otra vez, no tengas miedo de comentarlo. Un buen psicólogo no te dejará tirado a mitad de proceso, seguro que hay maneras de solucionarlo.

En la consulta del psiquiatra, o incluso en el CAP o en Urgencias, te pueden recetar psicofármacos. Piensa que están hechos para rebajar determinados síntomas fisiológicos, pero no te curarán por sí solos. Pero esto te va a permitir ir a terapia y adquirir recursos personales sin necesidad de tomar pastillas, salvo algunos trastornos graves. Consulta con tu psicólogo.

Si todo ha ido bien, habrás adquirido una mejor comprensión y conciencia de ti y tu relación con el mundo. Estos cambios te ayudarán a afrontar problemas cotidianos y te sentirás más capaz. Si en otra ocasión te ves de nuevo sin recursos, tienes un profesional a mano.

¿QUÉ ES UN PSICÓLOGO?

Existen muchos mitos populares sobre la labor de un psicólogo. Algunos provienen del cine, la televisión o la literatura. Otros, de la escasa tradición de utilizar este recurso para resolver problemas psicológicos. Vamos a intentar aclarar algunas confusiones sobre qué es y qué no es un psicólogo.

¿QUÉ ES?
¿QUÉ NO ES?

Es un profesional 
Ha realizado unos estudios reglados, habitualmente también másters o postgrados universitarios, y se actualiza constantemente para poder ofrecer el servicio más eficaz posible. No se trata de simplemente ponerse a charlar; el diálogo con un psicólogo siempre tiene un objetivo.

Un cura o un juez
Su labor no es juzgar si lo que piensas o haces está bien o mal, no tiene las respuestas a todo ni te va a solucionar la vida dándote recetas. No te absolverá de tus pecados ni tomará parte por ti o por otros. Te va a ofrecer un espacio libre de todo eso para que te sientas a salvo.

Es un acompañante
Está formado para caminar contigo en tu proceso de cambio, apoyarte cuando lo necesites y señalarte aquello que no querías ver cuando estés listo para aceptarlo. Te comprende y te acepta, y debe conocer cuándo y cómo ofrecerte una respuesta a tu estado cognitivo o emocional.

Un amigo
Aunque te comprenda o empatice, tu psicólogo no es tu amigo. No va a aprobar cualquier cosa que hagas ni te va a dar consejos. En ocasiones te frustrará o te señalará aquello que no te gusta admitir. Los amigos tienen otra función en tu vida, aprovéchalos.

Es un ser humano
No pienses que está por encima de ti por el hecho de tener una formación especializada. Es una persona como tú y seguro que piensa, siente y respira igual que tú. No dudes en pedir lo que necesites, preguntarle o corregirle cuando se equivoca, que escuchará tus necesidades.

Un loco
El mito de que el psicólogo está mal de la cabeza proviene del temor a que tengan alguna especie de “poderes” de adivinación. La formación en Psicología no es para “gente loca” ni tampoco te “vuelve loco” si la estudias. No estarás hablando todo el día de tu pasado, de tus padres o de tu vida sexual, descuida; sólo si es necesario para la terapia.

CÓDIGO ÉTICO

Todas las actuaciones de los psicólogos en el ejercicio de su profesión están sujetas a lo dispuesto en su Código Deontológico. En Hylé seguimos la norma contenida en el Codi Deontològic del Col.legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya (COPC) y el Código Deontológico del Consejo General de la Psicología en España (COP) para garantizar que nuestra práctica cumple una serie de requisitos éticos esenciales dadas las características del servicio que ofrecemos. Algunos puntos fundamentales son:

  • El profesional debe promover objetivos de bienestar, salud, calidad de vida y plenitud en el desarrollo de las personas.

  • Garantizará el respeto a la persona, la no discriminación por ningún motivo y la responsabilidad, honestidad y sinceridad en todas sus actuaciones

  • No aprovechará su posición en la relación profesional como situación de poder o superioridad sobre terceros

  • Tiene el derecho y el deber de garantizar el secreto profesional en su actividad

  • Si existen limitaciones profesionales que impidan iniciar o continuar una intervención, deberá ponerlo en conocimiento del cliente facilitando alternativas

DERECHOS Y COMPROMISOS DEL CLIENTE

Además de lo que indica el código ético profesional del psicólogo, como usuario de un servicio de salud a cargo de un profesional reglado, el cliente dispone de una serie de derechos básicos

  • Confidencialidad garantizada en todo momento, por escrito según las disposiciones de la LOPD y del Código Deontológico.

  • El psicólogo no puede obligarte a realizar ningún ejercicio o prueba, o alterar unilateralmente las condiciones del tratamiento terapéutico sin tu consentimiento.

  • Tampoco puede presionarte ni sugerir actuaciones que puedan dañarte a ti o a otros.

  • En cualquier momento puedes decidir no continuar con la terapia. Eres libre de no seguir el proceso si lo deseas.

Por otra parte, iniciar un proceso terapéutico implica una serie de compromisos mínimos sin los cuales el resultado de la terapia se puede ver afectado negativamente. Algunos de ellos son:

  • Acudir a las sesiones acordadas con la periodicidad y puntualidad necesarias.

  • En caso de cancelación, el no advertir con 24 horas de antelación – salvo causa de fuerza mayor – implica el abono de la sesión no realizada.

  • Cumplir con los compromisos adquiridos con el terapeuta, ya sean verbales o por medio de contrato terapéutico escrito.

  • Recordar que es importante enfocar la terapia con honestidad y sinceridad para que funcione.

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