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NO ELIJAS PROPÓSITOS PAR AÑO NUEVO. ELIJE RAZONES PARA ALCANZARLOS
propósitos para Año Nuevo

Antes de hablar de propósitos para Año Nuevo, permitidme que empiece por la posdata:

P.D: Alguien me dijo una vez … Cárgate de razones y vencerás.

Se acerca la Navidad, el cierre del 2019 y, por lo tanto, inevitablemente, haremos una valoración de estos últimos 365 días. Nuestra mente hace un recorrido a toda velocidad desde el primer día de año hasta el último recordándonos cosas que nos han pasado, gente nueva que hemos conocido, momentos difíciles que hemos atravesado y, sin poder evitarlo, nos vienen a la cabeza aquellos buenos propósitos para Año Nuevo que nos planteamos el 1 de enero y que no supimos mantener por mucho tiempo, y aún menos, alcanzarlos.

También se encargará de recordarnos las intenciones que teníamos y lo poco constantes que fuimos con ellas. Justo en este momento, en nuestro cuerpo se despierta una sensación de fracaso, frustración, culpa, remordimiento, etc., y nos venimos abajo al observar que en muchos casos seguimos en el mismo punto o peor que el pasado 1 de enero. No obstante, al mismo tiempo se nos despierta esa parte heroica que llevamos dentro y que nos dice: Este año, ¡sí! ¡Este año, sí que sí!

Y es entonces, cuando nos invade el espíritu navideño, una energía magnífica que nos eleva al poder absoluto y nos creemos que estamos preparados para lograr los propósitos que queremos alcanzar en el cercano 2020. ¿Qué es lo primero que hacemos? Coger papel y boli, y hacer una lista de cosas que queremos cambiar:

  • Hacer más ejercicio
  • Comer de manera más saludable
  • Dejar de fumar
  • Apuntarme a clases de baile
  • Sacarme esa asignatura que tengo atravesada
  • Ser mejor pareja/hijo/amigo/vecino…
  • Hacer dieta
  • Ahorrar o liquidar deudas
  • Ser más ordenado/a
  • Tener tiempo para…
  • Visitar más a la familia

Solo con esta acción ya sentimos que este año vamos en serio con esos propósitos y estamos 100% convencidos e implicados con la causa. ¿Te suena? ¿Te suena esta sensación de “yo puedo con todo”, “lo voy a conseguir”?

Propósitos para Año Nuevpo- Hombre agobiadoHaz memoria: ¿cómo te sentías a finales del 2018 y durante los primeros días del 2019? ¿Sentías algo parecido a esta energía fruto de la mezcla de la motivación, energía, compromiso, iniciativa, entre otros? Sí. Seguro que sí.

Tal y como te estás sintiendo ahora, te sentiste por estas fechas el año pasado. Supongo que ahora estarás pensado: Vaya, con lo motivado/a que estaba yo y resulta que sentirme así no me sirvió para nada el año pasado.

¡¡Felicidades!! Si has llegado a esta toma de conciencia, hazte un favor y cógete a esa energía maravillosa. No la sueltes. No dejes que la frustración, la decepción o la desilusión se apoderen de ti y te lleven a renunciar algo que todavía no te has planteado o iniciado.

Para que en este año nuevo, que estamos a escasas semanas de estrenar, no te suceda lo mismo que en años anteriores, es importante que leas detenidamente y pongas en práctica el ejercicio que te propongo.

Aunque, primero, te invito a la reflexión mediante la observación sobre cuál fue tu manera de funcionar en los años anteriores. Para ello, te presento una serie de preguntas que espero que te sirvan para que puedas desplegar una panorámica general acerca de cómo fue el inicio, el proceso y el fin de las anteriores veces que te habías planteado propósitos de año nuevo:

  • ¿Cuál era tu propósito?
  • ¿Tenías solo uno, unos pocos o muchos a la vez?
  • ¿Cuál era la motivación de ese propósito?
  • ¿Qué necesidad tratabas de cubrir?
  • ¿Cuánto lo deseabas?
  • ¿Para qué te comprometiste con ese objetivo?
  • ¿Cómo lo llevaste a cabo?
  • ¿Cuánto tiempo cumpliste con tu propósito?
  • ¿Cómo te sentías cuando lo realizabas?
  • ¿Cómo te sentías cuando no lo realizabas?
  • ¿Qué te hacía continuar?
  • ¿Qué te hizo abandonar?
  • ¿Cómo te sientes ahora, casi un año después?

Estas cuestiones tienen por objetivo aumentar tu conciencia con respecto a tu papel activo o pasivo en la consecución o no del objetivo que te marcaste el año pasado y/o anteriores.

Es importante que seas lo más honesto y específico posible para poder concretar al máximo las fortalezas y las debilidades que se vieron implicadas en el proceso de cambio.

Puede ser que, mediante la reflexión, te des cuenta de cuál fue el motivo principal o causa que te llevó a continuar o a abandonar tu propósito. Quizás fue una falta de motivación, o por una escasa planificación. Quizás, porque ese cambio que esperabas lo deseaba más tu entorno que tú o, a lo mejor, fue por falta de tiempo.

Lo importante de todo esto es observar la desde fuera e identificar que obstáculos aparecieron impidiéndote avanzar y con qué medios y recursos contabas para la consecución.

Uno de los obstáculos más común en las personas es la famosa creencia de: “NO TENGO FUERZA DE VOLUNTAD”.

Tus creencias crean tu mundo y, por lo tanto, tu realidad. Son la manera como entiendes la vida. Le dan sentido a lo que haces y de alguna manera sientan las normas acerca de lo que haces o dejas de hacer.

Las creencias se pueden modificar, cambiar o cuestionar. De hecho, tienes la capacidad de escoger aquello en lo que crees.

Tomar consciencia de cuáles son tus creencias con respecto a tus propósitos para Año Nuevo e indagar en ellas, te servirá para darte cuenta de cómo tus creencias te condicionan y cómo tú tienes la capacidad de cambiarlas.

Observa esas creencias que te limitan. Es decir, las que te paralizan y no te dejan avanzar o te alejan de tu bienestar.

Si no cuestionamos las creencias limitantes podemos caer fácilmente en el victimismo y en la excusa, transformándonos en agentes pasivos. Esto hará que se genere un malestar en nosotros mismos que repercutirá negativamente en nuestra autoconfianza y autoestima.

Cuando nos refugiamos en la excusa estamos dando prioridad a una cosa mientras que renunciamos a otra. Por lo tanto, si quieres superar los autoengaños solo tienes un camino: la Responsabilidad. Tú eres el único responsable de tu cambio y de poder vencer a ese conjunto de creencias, excusas y límites.

Recuerda que: no es la excusa la que tiene el poder. Eres tú quien se lo estás otorgando.

Bien. Llegados a este punto, vamos a poner en práctica el ejercicio del Cuadrante de Razones, ya que te va a permitir tomar conciencia de lo que realmente quieres y a enfrentarte a las consecuencias de escoger una cosa u otra.

Escribe tu próposito para Año Nuevo u objetivo a cumplir: _____________________________________________________________________________

A continuación, responde a las siguientes preguntas:

  • A.: ¿Que tiene de positivo no cambiar nada de tu situación actual?
  • B.: ¿Qué tiene de positivo empezar a hacer cambios?
  • A.: ¿Qué tiene de negativo no cambiar nada de tu situación actual?
  • B.: ¿Qué tiene de negativo empezar a hacer cambios?
 
A.   No hacer cambios
B.   Hacer cambios
 
1.    ¿Qué tiene de positivo…
 
 
 
 
 
 
2.   ¿Qué tiene de negativo…
 
 
 
 
 
 
¿Qué cuadrante elijo y qué resultados obtendré?
 
 
 
 

Anota tus razones de cambio, tanto las positivas como las negativas. Trata de ser lo más concreto y específico posible.

Propósitos para Año Nuevo - DominóA continuación, observa cada uno de los cuadrantes y céntrate en las sensaciones que se te despiertan. Escúchalas. ¿Con qué cuadrante te quedas? ¿Cuál de ellos pesa más? ¿Cuál de ellos te acerca a tu objetivo, a tu bienestar? ¿Cuál acumula más beneficios? ¿Cuál te está invitando al cambio? ¿Cómo te vas a sentir si eliges el cuadrante 1A? y, el ¿2A?, ¿Qué sucedería si eligieras el 1B? ¿Y en el caso del 2B?

No tengas prisa. Reflexiona y escúchate. Trata de detectar aquellos pensamientos que te limitan, pero, sobre todo, los que te impulsan a la acción.

Y ten cuidado si decides escoger aquel cuadrante que te lleva a permanecer en tu zona de comodidad. Desde ahí no podrás avanzar. Por supuesto que es el sitio más cómodo y fácil de gestionar, pero ¿te acerca al cambio que deseas o, por el contrario, te aleja?

Recuerda que la seguridad que te proporciona tu zona de confort es la que inconscientemente hace que renuncies al aprendizaje, evolución y progreso que supondría salir de ella.

Para finalizar, permíteme una última pregunta:

¿Para qué te merece la pena el cambio que quieres dar?            

¡Felices fiestas y por un 2020 lleno de razones!

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