AFRONTAR UNA ENTREVISTA DE TRABAJO, DE VERDAD
entrevista de trabajo

Se han debido escribir literalmente cientos de miles de artículos, libros o manuales para encarar con éxito uno de los momentos más temidos por cualquier adulto contemporáneo como es la entrevista de trabajo. Sin embargo, sorprende encontrarse aún con tantos consejos inútiles o contraproducentes, como las recetas sobre cómo colocar el cuerpo o demás, que parten de una mala comprensión no solo de la situación y la naturaleza de una entrevista de trabajo, sino de la psicología más básica sobre la comunicación. Hoy en día aún escuchas en cursos de preparación para buscar empleo pautas sobre dónde poner las manos o recomendaciones ortopédicas sobre mirar fijamente a los ojos. Errores garrafales que además de no servir para nada provechoso, sostienen el miedo y la inseguridad.

entrevista de trabajo - CVPara empezar, una entrevista de trabajo es un evento altamente subjetivo, lo cual es paradójicamente más ventajoso para el demandante de empleo: sobre todo si cumples algunos de los requisitos básicos – y digo algunos porque no es en absoluto necesario tenerlos todos para que te contraten, aunque es deseable porque da seguridad –, una buena presentación personal puede decantar la balanza en tu favor incluso en condiciones objetivas desfavorables. En algunas empresas punteras estadounidenses ya se han dado cuenta de que el modelo clásico de entrevista no sirve; los empleados seleccionados por los mismos técnicos tienden a presentar un perfil de personalidad muy similar – el que le gusta al encargado de la selección -, lo que empobrece la diversidad y afecta a la creatividad dentro de la compañía. Y es producto del sesgo de subjetividad de los técnicos de selección, así que empresas como Google están optando por entrevistas centradas en la resolución creativa de problemas. Sin embargo, hasta que este modelo esté sólidamente implantado, nos quedan aún muchos años de la entrevista personal tradicional, demasiado dependiente de la impresión que se causemos en el entrevistador.

Una tarea complicada, porque de entrada no sabemos qué tipo de perfil están buscando y qué criterios personales van a utilizar, por lo que lo único que podemos hacer es encargarnos de realizar la mejor entrevista posible por nuestra parte y esperar resultados. Antes de empezar es importante señalar esto: no tenemos ni idea de qué impresión se llevarán sobre nosotros, así que esto no es una guía infalible, sino un recordatorio de que nos hagamos cargo de lo que sí cae de nuestro lado.

Estarás nervioso, asúmelo. Eliminar la ansiedad anticipatoria en una entrevista para un puesto que nos interesa mucho o nos hace falta con urgencia es sencillamente misión imposible. Es normal, adaptativo y hasta deseable – puesto que el miedo nos pone en alerta – sentir esa ansiedad. Ahora bien, recuerda que dura los primeros instantes; si sigo alterado al cuarto de hora, es que algo estoy haciendo para mantener ese estado de nerviosismo. Acepta tu ansiedad, reconócela y déjala aparte en cuanto entres en faena, necesitarás tu atención en otros frentes.

No juegues en campo contrario. No vas a adivinar qué piensa esa persona que tienes enfrente, ni qué está buscando. Ni siquiera si detectas un gesto de aburrimiento puedes asegurar que seas tú el responsable o si se debe a que lleva seis entrevistas ya hechas. Puede estar tranquilamente rumiando la lista de la compra o chequeando si tiene que recoger los niños del colegio. No sabes leer el pensamiento, así que céntrate en lo que sí sabes: lo que has ido allí a contar, más lo que el entrevistador te pregunte o te diga. Esa es información real, no pierdas el tiempo con suposiciones.

entrevista de trabajo - caféOlvida tus manos y presta atención al entorno. Da igual lo que te hayan dicho sobre cómo ponerlas. Déjalas tranquilas que hagan su función en modo automático; mientras estás monitorizándote internamente no estás concentrado en lo que ocurre fuera, que es lo que importa. Por descontado, no te quedes mirando al entrevistador fijamente todo el tiempo: suele resultar incómodo y artificial.

Ofrece tu versión «premium». Repasa la oferta antes de ir a la entrevista e imagínate en el puesto de trabajo. ¿Cuáles son tus mejores bazas para esa función concreta? Muchas personas se autodescartan antes de hacer una mínima reflexión como esta, por cuestiones como una percepción baja sobre su nivel de inglés o de Java – usualmente sin poder contrastarla -. Vas allí a hablar de lo bueno que puedes llegar a ser en el puesto en el que piden, así que prepara mínimamente el escenario. Ponte guapo – según tu criterio -, y vete para la entrevista sonriendo por el camino. Resultará forzado al principio, pero funciona como efecto de priming. Puede que te sorprendas llegando animado de verdad.

Sé honesto. Tratar de resultar atractivo para un entrevistador y mejorar nuestra propia presentación personal es legítimo, pero cuidado con pasarse y resultar deshonesto o forzado. No es sencillo encontrar el equilibrio entre mostrar una versión mejorada y dar la sensación de estar mintiendo; la clave es precisamente que aquello que cuente de mí sea real o al menos factible a corto-medio plazo. Sí, incluso la promesa de mejorar tu nivel de inglés.

Tú también los entrevistas a ellos. No solo se trata de que te conozcan y te elijan ellos. La empresa va a dar mucha información consciente e inconsciente durante el proceso de selección. ¿Son respetuosos? ¿Te hacen esperar mucho? ¿Cómo es la presentación personal del entrevistador? ¿Suenan sinceros o hay lagunas en los datos que te dan? No te olvides de preguntar. Pregunta.

La decisión se toma rápido. Nuestro sistema cognitivo inconsciente hace una primera valoración muy rápida sobre los demás, que el resto de la entrevista se va a dedicar a matizar o confirmar. Esto se debe a mecanismos evolutivos muy antiguos de respuesta muy rápida, así que más vale no preocuparse por ello. Es más eficiente centrarse en pequeñas ventajas como usar el efecto halo en tu favor – por eso hay que resultar atractivo – o procurar ser la primera entrevista de la mañana – cuando estamos cansados procesamos estímulos peor -.

Las temidas preguntas sobre ti. A mucha gente le preocupan las típicas preguntas que hacen sobre todo los de Recursos Humanos, sobre dónde te ves de aquí a cinco años, cuáles son tus tres mejores cualidades y cuáles los aspectos a mejorar. Es un simple ejercicio de autoconocimiento cuya única respuesta comprometedora es no saber qué decir. Si tienes información suficiente sobre ti mismo, las sabes. Si no, te las puedes hacer en casa. No hay más dificultad que esa; si sabes bien qué vas a contar sobre ti – y no intentar predecir qué te preguntarán –, la entrevista es mucho más fácil.

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